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Oscars: ¿El único gay bueno es el gay…muerto?
March 6, 2006

Este año la ceremonia de entrega de los Oscar llega con una inusual cantidad de nominaciones a los principales premios de films con temática GLBT. “Brokeback Mountain”, “Transamérica” y “Capote” estarán compitiendo por las estatuillas doradas en las categorias de mejor film,mejor actor y mejor actriz. Oportunidad para que el mundo de un vistazo a la diversidad; pero realmente tendrán oportunidad de ganar?. En un articulo a raiz de la premiación de Charlize Theron por su papel de la “serial killer” lésbica Aileen Wuornos en “Monster” el 2004, se analizaban los motivos por los que, para la Academia de Artes y Ciencias,parece que cuando se trata de un Oscar para papeles GLBT el único gay bueno es el gay muerto…

El Oscar sonríe a quienes sufren. Los 78 años de entregar nominaciones y estatuillas doradas están llenos de ejemplos de los votantes siendo impresionados cuando los artistas demuestran un arsenal de tics, formas de comportamiento y otras agonías para interpretar la disfunción mental,la disfunción fïsica, la adicción y situaciones similares; o la combinación de éstas. Ejemplos tenemos varios; en “My Left Foot”, Daniel Day Lewis fué reconocido por su apasionada interpretación de un artista que triunfa sobre la parálisis cerebral a través de la escritura, la pintura y seduciendo mujeres. ¿Recuerdan al autista personaje de Dustin Hoffman, haciendo dúo con un Tom Cruise mostrando blanca sonrisa y ternos Armani en “Rain Man”?. O cómo Sean Penn actuó moviendo nuestras fibras sensibles interpretando al adorable héroe retardado en “I Am Sam”. Los artistas no lo reconocen en público, pero todos ellos saben que impresionar y obtener el reconocimiento de la Academia demanda para ellos un gran esfuerzo, en películas fuertes con ese particular toque de seriedad que es considerado un “credito” para la industria.
 
Pero cuando se trata de ganar la estatuilla dorada para actores interpretando papeles gay o lésbicos, la historia del Oscar nos informa que no es suficiente para un personaje el sufrir en una escena de bravura al viejo estilo… también tiene que morir. Observando a William Hurt brillantemente gesticular, fantasear en voz alta acerca de las películas, politizarse y besarse con un macho político en “El beso de la mujer Araña” uno no podría pensar que necesariamente su personaje necesita yacer golpeado y agonizante para ganar el premio al mejor actor. El mensaje sería que para atraer los favores del Oscar,l os personajes gay deben pagar por robar escena con el martirio. La brillantez que demostró Charlize Therón en “Monster”, el último personaje GLBT en ser premiado el 2004, fué muestra de esto, y demostró varias reglas de la academia.

Los votantes del Oscar se muestran atraidos cuando una intriga se deja entrever. Aún más, los que rompen las reglas sexuales siempre van a ser “castigados” en el cuadro final. Tomemos a Hillary Swank, llevándose el oro por interpretar a Brandon Teena en “Boys Don’t Cry”. Cierto,Swank dió un tremendo perfomance en el que se mostraba cortando su largo cabello,atrofiando sus senos, llevando una prótesis debajo de sus jeans, y retozando alrededor cómo un potro pelirrojo para atraer a Chloë Sevigny. Pero lo que le aseguró el premio fué que su personáje transgénero pagó por su rol transgresor sexual siendo brutalmente violado y asesinado. Por otro lado, Tom Hanks se llevó el Oscar por el papel del abogado gay muriendo de SIDA, mientras enfrenta a sus empleadores y la discriminación de la sociedad en “Philadelfia”. Siendo tan bueno cómo Hanks es, la película fué una muestra perfecta de un correcto Oscar GLBT. Dar a Hanks el premio permitió a los miembros de la Academia congratularse a si mismos por demostrar ser politicamente correctos, recompensar a un buen actor por el extremo deterioro físico para recrear el daño del SIDA, y compadecerse de su muerte sin haber tenido que involucrarse en el hecho de haber tenido que observarlo intimando con su adorado compañero de vida. Ahora, ese es el tipo de GLBT que los Oscar pueden aceptar.

Pareciera que para que un personaje gay atraiga la atención de la Academia, tiene que pagar por sus pecados. Bajo estos estandares, el hecho de que,regresando a los 70’s, Peter Finch no tuviera ninguna oportunidad de llevarse un premio por su interpretación de un fisioterapeuta enamorado de un bisexual en “Sunday Bloody Sunday”, no deberia de extrañarnos. Porque? porque su personaje no sólamente no muere al final, sinó tambien comete el pecado cardinal de ser exitoso, inteligente y relativamente feliz. Por otro lado, Sir Ian Mc Kellen ganó una nominación por “Gods And Monsters”, y su interpretación impecable del agonizante director gay James Whale. Pero dos cosas probablemente le costaron el premio: una,que en el film no ocurre una escena de muerte impactante; la otra,que siendo el actor abiertamente gay no habria mucho “esfuerzo actoral” (traducción: se estaría interpretando a si mismo).

Las perfomances premiadas de Swank, Hanks y Theron descansan sobre las espaldas de algunos de los nominados personajes GLBT de la vieja escuela, cómo el interpretado por Judith Anderson (la criada obsesionada con el recuerdo de la perdida “Rebecca”) y que sufre muerte por incineración en un incendio; y el tremendamente acido columnista de prensa que interpreta Clifton Webb en “Laura”,y que es acribillado por la policía. De hecho George Sanders, cómo el venenoso y amanerado crítico de teatro en “All About Eve”, permanece cómo el único actor en ganar un Oscar interpretando un papel GLBT (aunque uno disimulado) que sobrevive a la escena final.

Algún día Hollywood podrá conectar con la veracidad del mundo real y empezar a presentar personajes gay tan completamente redondos, complejos y no necesariamente orientados a un hecho. Algún día, los Oscar tendrán la capacidad de ser tan acertados para reconocer la consumada habilidad de una perfomance como la de Rupert Everett en “La Boda De Mi Mejor Amigo”. Y,algún día también, algún actor se llevará un Oscar interpretando un inolvidable papel que sólo tenga que ser gay y no necesariamente tenebroso. Hasta ese momento, entonces aparentemente, cuando se trata de los Oscar el único gay bueno es uno muerto.

Traducido y adaptado la revista “The Advocate” x Juantxo para cine.deambiente.com

N.D.R: En la última premiación por un personaje GLBT el 2004, se volvió a cumplir la regla, ya que si bien Charlize Theron se llevó el premio a mejor actriz, su personaje muere ejecutada al final del film “Monster”.

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