En Cartelera:”Besando a Charlie” & “Yo los declaro marido y… Larry”
November 24, 2007
La extraña pareja que no convence
Yo los declaro marido y… Larry ( I Now Pronounce You Chuck and Larry , Estados Unidos/2007). Dirección: Dennis Dugan. Con Adam Sandler, Kevin James, Jessica Biel, Dan Aykroyd, Ving Rhames y Steve Buscemi. Guión: Alexander Payne, Jim Taylor y Barry Fanaro. Fotografía: Dean Semler. Música: Rupert Gregson-Williams. Edición: Jeff Gourson. Diseño de producción: Perry Andelin Blake. Producción hablada en inglés con subtítulos en castellano y presentada por UIP. Duración: 110 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
Adam Sandler, uno de los principales exponentes de la nueva comedia estadounidense de las últimas dos décadas desde su irrupción en el show televisivo Saturday Night Live, a principios de los años 90, es garantía de éxito comercial en su país con (casi) cualquier producto que lo tenga como figura principal. Sin embargo, esa fidelidad automática por parte del público le ha jugado en contra a la hora de la elección de los últimos proyectos que ha decidido encabezar y también coproducir a través de su compañía, Happy Madison.
A los 41 años, el actor de Como si fuera la primera vez y El cantante de bodas parece apelar por momentos al piloto automático, ya que se repite una y otra vez en el papel del adolescente tardío, del soltero inmaduro y machista que no se atreve a asumir sus responsabilidades.
En Yo los declaro marido y… Larry , Sandler interpreta a Chuck, un bombero de Brooklyn de enorme éxito con las mujeres a partir de su aparición semidesnudo en un calendario. Pero las cosas cambiarán abruptamente para este sex-symbol: Larry (Kevin James, de la serie The King of Queens ), su colega y mejor amigo, viudo y a cargo de dos hijos, tiene serios inconvenientes con la burocracia estatal para lograr la ayuda social y la cobertura de salud que tanto necesita. ¿La solución? Le propone a Chuck que se haga pasar por su pareja gay. Pero lo que en principio aparecía como un simple engaño al gobierno, se complicará con la aparición de un implacable investigador (Steve Buscemi) y de una bella y seductora abogada (Jessica Biel).
A partir de ese planteo inicial, comienza la típica historia de enredos cómicos y
románticos, con mucha broma de doble sentido y dudoso gusto (no se evita ni siquiera la remanida escena en las duchas de un vestuario de hombres, donde nadie se atreve a recoger un jabón ante la presencia de los dos protagonistas) que, en la comparación, elevan a Una Eva y dos Adanes , La jaula de las locas y Víctor Victoria a la categoría de tratados académicos. Pero, sin entrar a analizar los estereotipos del film en términos más intelectuales e ideológicos (ha generado bastantes enojos por sus chistes sexistas y racistas), Yo los declaro marido y… Larry sólo resulta moderada e intermitentemente eficaz. En su guión -coescrito por Alexander Payne y Jim Taylor, la dupla creativa detrás de las notables Entre copas , La elección y Las confesiones del Sr. Schmidt -, hay pocos atisbos de creatividad y audacia y, en cambio, demasiado apego a fórmulas ya probadas hasta el desgaste. El director Dennis Dugan (que ya había trabajado con Sandler en Happy Gilmore y Un papá genial ) filma las escenas sin demasiado esmero y, aunque el resultado final es bastante superior al de mediocres trabajos recientes del actor, como Click, perdiendo el control o Espanglish , no alcanza para redondear una comedia medianamente rendidora. Por lo tanto, sólo recomendada para seguidores (incondicionales) de Sandler.
Diego Batlle
TITULO ORIGINAL I Now Pronounce You Chuck and Larry
AÑO 2007
DURACIÓN 110 min.
PAÍS
DIRECTOR Dennis Dugan
GUIÓN Alexander Payne, Jim Taylor, Barry Fanaro
MÚSICA Rupert Gregson-Williams
FOTOGRAFÍA Dean Semler
REPARTO Adam Sandler, Kevin James, Jessica Biel, Steve Buscemi, Dan Aykroyd, Ving Rhames, Richard Chamberlain, Nicholas Turturro, Gary Valentine
PRODUCTORA Universal Pictures
WEB OFICIAL http://www.maridoymarido.es/
GÉNERO Y CRÍTICA Más información Comedia / SINOPSIS: Huck Levine (Adam Sandler) y Larry Valentine (Kevin James) son el orgullo del parque de bomberos: son inseparables y siempre están dispuestos a hacerlo todo el uno por el otro. Larry es viudo y, ante todo, quiere proteger a su familia. Su gran amigo quiere, ante todo, disfrutar de la vida de soltero. Larry le salvó la vida a Chuck en un incendio, y ahora le toca a él pedirle un gran favor. Un rollo burocrático impide a Larry que sus dos hijos sean los beneficiarios de su seguro de vida. Para solucionarlo, basta con que Chuck firme unos formularios como pareja de Larry. Total, nadie se va a enterar. Pero un funcionario tiene sospechas… y la vida de la pareja deja de ser un secreto para convertirse en noticia. Obligados a hacerse pasar por dos enamorados recién casados, deben fingir ser la típica pareja feliz… (FILMAFFINITY)
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“Esporádicamente divertida, informalmente sexista, alegremente racista y visualmente tan sofisticada como una cámara de vigilancia de un garaje.” (Manohla Dargis: The New York Times)
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“Un matrimonio de mal gusto y malos gags. (…) Una película que deja en mal lugar al matrimonio, la homosexualidad, la amistad, los bomberos, los niños y prácticamente todo lo demás.” (Claudia Puig: USA Today)
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“Tremendamente juvenil e inundada de estereotipos, es el tipo de comedia ‘de colegas’ que Jack Lemmon y Walter Matthau hubieran protagonizado hace 40 años, cuando el material se habría sentido menos anticuado, y menos estúpido.” (Brian Lowry: Variety)
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“Jessica y poca cosa más. (…) raudal de chistes, la mayoría burdos y algunos groseros (…) Puntuación: ** (sobre 5).” (José Manuel Cuéllar: Diario ABC)
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Besando a Charlie
Para apreciar al cine de fórmula bien hecho no hay nada como revisar lo que pasa cuando la fórmula se aplica mal. El gancho que la directora debutante Sue Kramer usa para darle vida a un guión que no tiene ni una pizca de originalidad es el lesbianismo. Pero no el tipo de lesbianismo que figura en Cinemax después de la medianoche, trágico error para todos los que esperaban ver a Heather Graham y Bridget Moynahan haciendo tortillas. El problema es que Kramer nunca entra de lleno en el tema gay, es sólo una treta para provocar revuelo.
Kramer le contagia su falta de imaginación a todo el equipo de Besando a Charlie. El cinefotógrafo John Bartley, por ejemplo, se conforma con iluminar correctamente el escenario, apuntar la cámara hacia los actores y echarse una siesta mientras las situaciones creadas por Kramer fracasan en su intento por ser graciosas, inesperadas o atrevidas. El letargo de la cámara se adapta a la perfección a la rutinaria puesta en escena de la directora, donde un perpetuo medium shot basta y sobra para registrar los movimientos del elenco. Además Kramer resiste a pie firme la tentación de agregar protecciones, cada vez que puede resuelve la escena en una sola toma, y si los cortes son inevitables éstos sólo obedecen al más primitivo campo/contracampo.
Para emplear un lenguaje cinematográfico tan plano uno debe tener mucha confianza en la fuerza de su libreto, que a su vez le permitirá a los actores desplegar todo su talento para que el espectador olvide el estatismo de la cámara. De otra forma se corre el riesgo de filmar un sitcom de hora y media. Y eso es justamente Besando a Charlie: un episodio extra largo de Will & Grace, con locaciones más variadas y sin risas grabadas. Pensándolo bien, es injusto comparar a Besando a Charlie con los programas de comedia de la tele. Injusto para los programas, claro, porque éstos son muy superiores al bodrio de Sue Kramer.
En cuanto a diálogos y diseño de personajes Kramer demuestra en Besando a Charlie
que no tiene idea de lo que está haciendo. La protagonista, Gray (Heather Graham), es una publicista bobalicona con problemas para encontrar pareja, una patológica incapacidad para tomar decisiones (en los bares siempre trata de pedir todo a la vez), una relación codependiente con su psiquiatra y una inseguridad rampante que se traduce en un incesante parloteo. Es como Woody Allen con chichis y un trasero más firme. Los diálogos son peores. Inverosímiles, forzados, sin rastros de ingenio. Hay una escena terrorífica donde Molly Shannon menciona a Oprah, Weight Watchers y sus clases de spinning en apenas dos minutos. Aquello es como oír un destilado de todas las conversaciones que Sue Kramer ha tenido con sus amiguis en los últimos cinco años.
Un ingrediente esencial de toda comedias romántica que se respete es la presencia de personajes secundarios que sean un contrapeso para los protagónicos, por lo general demasiado involucrados en sus crisis emocionales para ser realmente divertidos. A veces los secundarios le comen el mandado a los principales, como sucedió en Soltero en Casa, donde Zooey Deschanel le robó cámara a Sarah Jessica Parker a pesar de estar envuelta en una subtrama realmente idiota. En Besando a Charlie los actores de reparto son Molly Shannon, odiosa en su papel de compañera de trabajo de Gray, Alan Cumming, tratando de darle sustancia a su personaje con un almibarado acento escocés, y Sissy Spacek, desperdiciada como una “locochona” psiquiatra cuya única gracia consiste en citar a sus pacientes en lugares públicos (un boliche, un muro de escalada).
Igual que Nancy Meyers en El Descanso, Sue Kramer no oculta su admiración por los grandes clásicos de Hollywood. Esto la lleva a saturar los diálogos con referencias a otras películas con el pretexto de que sus tres personajes principales son aficionados al cine norteamericano de los 40, a imitar los diálogos de la comedia screwball con los resultados que ya señalé e incluso a recrear una de las escenas de Till the Clouds Roll By, producción MGM de 1946. Es un error porque lo único que consigue es llamar la atención sobre la distancia que hay entre ella y los guionistas y directores que idolatra. Dudo mucho que dentro de cincuenta años los libros de historia de cine pongan a Sue Kramer en el mismo párrafo que Billy Wilder y Vincente Minnelli.
Probablemente para alguna chica que esté meditando la posibilidad de salir del closet Besando a Charlie tendrá algún interés. Para el resto de la humanidad sólo queda maravillarse ante una directora que toma una receta que parecería infalible (Heather Graham + lesbianismo = $$$) y elabora un churro tan desabrido.
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 2, 2007)
Sitio Oficial:
www.graymattersmovie.com
BESANDO A CHARLIE (GRAY MATTERS )
Género: Comedia
Duración: 96 minutos
Director: Sue Kramer
Reparto: Heather Graham, Thomas Cavanagh, Bridget Moynahan
Historia: Como una pareja perfecta, Sam y Gray finalizan las frases del otro, son perfectos bailando y comparten los mismos gustos. El único detalle es que no son pareja, son hermanos. Cuando Sam encuentra a Charlie una mujer exitosa, guapa e inteligente, Gray se siente incómoda con la situación ya empieza a sentir atracción hacia la novia de su hermano. Todo se complica cuando Sam y Charlie anuncian que se van a casar.

